No considero este un proyecto acabado, pues creo que sólo he empezado un camino muy largo, que me puede llevar a lugares inimaginables. Ha variado muchísimo, desde los objetivos que me puse al principio. Pero he descubierto muchas cosas nuevas: me siento más cómoda trabajando en una mezcla de dibujo y pintura, trabajo mejor con los blancos y negros, y me encanta jugar con el agua y la mancha, ya que siempre acaban sorprendiéndome, realizan composiciones muy orgánicas y vivas, que siento que respiran, que siempre pueden decir algo más. He pasado de las dudas iniciales, a encontrar un campo en el que me siento siempre con ganas de saber…y si ahora hago esto…qué pasaría..? Intentando descubrir siempre cosas nuevas.
Al final, el resultado, me ha dejado más satisfecha conmigo misma, aunque como ya he dicho, me parece que sólo he empezado a caminar por este sendero. Aunque, por otro lado, ha sido una muy buena terapia. Me ha ayudado a extraer todo lo que tenía acumulado últimamente, a dejarlo salir y fluir, junto con el agua que daba vida a la mancha. Me ha ayudado a liberarme. Así que puede que la obra, al final, no le sirva a nadie, salvo a mí misma. Pero creo que si ha salido así, era necesario que así pasara.
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